viernes, 17 de diciembre de 2010

Recuerdo cuando éramos almas inseparables, que no podía vivir una sin a otra, que si no nos veíamos 1 día nos extrañábamos como nunca, que todas las noches uno de nuestros teléfonos sonaba y nos contábamos la vida en largas horas, cuando explorábamos juntas, lo mágico, lo divertido y lo triste, Nuestras risas, nuestras largas charlas, nuestros llantos, todo eso Extraño y lo guardo en lo más profundo de mi corazón. Este Quizá y este Ojala murieron para mi, y lo que más me duele es que se fue de mi la esperanza, La Esperanza de que vuelva a ser todo como antes. 

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