Como hubiese podido hacerlo con este corazón maltrecho, abandonado, lleno de taquicardias efimeras, las venas entabacadas y esto de las vidas pasadas.
Hoy entiendo y digo, hasta la próxima a las dos hermanas. Quizás en otro momento de otro plano volvamos a cruzarnos, para darnos amor sincero sin lastimarnos.
De a poco los mambos se van acomodando.
Aunque esta intensidad me la venga aguantando, yo se que a pesar de todo nuestras almas seguirán unidas.
Nos encontraremos en el cielo para nuestra última despedida.
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